domingo, 20 de marzo de 2016

BENDICIÓN DE LOS RAMOS

La Bendición de los Ramos y la procesión que sigue a continuación tiene sus orígenes en el s. IV.



La bendición se hace antes de la Eucaristía con una oración, en muchos templos en el exterior.
Una  vez benditos los ramos, el celebrante los rocía con agua bendita y los inciensa, y al compás del canto de las antífonas "pueri hebraeorum", que recuerdan los vítores de los niños hebreos, se hace la distribución.




Archivo:Palmeras (Semana Santa).jpg
Al recibirlo, los fieles besan el ramo.


.                                      El rito de la Bendición  de los Ramos responde fielmente al tipo antiguo de reuniones alitúrgicas, a imitación de las celebraciones por los judíos en sus sinagogas, para la recitación del oficio divino.







Acabada la distribución , se forma y desfila la procesión, que semeja un paseo triunfal y recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén.
Todos los que forman parte de la procesión, llevan en las manos las palmas o ramos de olivos y cantan cánticos alusivos al triunfo de Jesucristo.




En este día, se entrecruzan las dos tradiciones litúrgicas que han dado origen a esta celebración:

 La alegre, multitudinaria, festiva liturgia de la iglesia madre de la ciudad santa, que se convierte en mimesis, imitación de los que Jesús hizo en Jerusalén.

 Y la austera memoria - anamnesis - de la pasión que marcaba la liturgia de Roma. Liturgia de Jerusalén y de Roma, juntas en nuestra celebración. Con una evocación que no puede dejar de ser actualizada.


A continuación se celebra la Eucaristía que versa toda ella sobre la Pasión de Cristo, ya un acto de pasión y penitencia.

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