domingo, 27 de marzo de 2016

SÁBADO SANTO Y VIGILIA PASCUAL

SÁBADO SANTO



El Sábado Santo es el tercer día del Triduo Pascual.
 Durante esta jornada, la Iglesia recuerda el tiempo que pasó Cristo en el sepulcro, su descenso a los infiernos y espera su Resurrección.
Es un día de meditación y silencio.

Este día no se celebra Misa y los altares están vacíos hasta la celebración de la Vigilia Pascual, que tiene lugar en la noche, en víspera del Domingo de Resurrección. La sagrada comunión puede darse sólo como viático. No se concede celebrar el matrimonio, ni administrar otros sacramentos, a excepción del Sacramento de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos.

VIGILIA PASCUAL


En la Vigilia Pascual, la Iglesia Católica celebra una liturgia muy especial, y lo hace con la máxima solemnidad.
El sacerdote celebrante, los concelebrantes que pudiere haber, y el diácono están revestidos de ornamentos blancos, señal de alegría por la resurrección del Señor.
Empiezan los oficios con el templo a oscuras, encendiéndose y bendiciéndose un fuego en el atrio, en un lugar fuera del templo.


 De ese fuego se enciende el Cirio Pascual, una enorme vela que simboliza a Cristo Resucitado.
Acto seguido, se inicia la procesión del sacerdote y los ministros, y los fieles que esperan dentro del templo encienden sus velas propias de la llama del Cirio,






 a medida que se avanza con el cirio en alto por la nave central del templo, deteniéndose en tres oportunidades para cantar: "Luz de Cristo", a lo que los fieles responden: "Demos gracias a Dios".



Cada vez este canto se efectúa un tono más alto. Llegados al presbiterio, se coloca en el centro del mismo, junto al altar o junto al ambón, y el sacerdote lo inciensa tres veces.

Luego continua con la Liturgia de la Palabra, en se proclaman siete relatos del Antiguo Testamento alusivos al plan salvífico de Dios, intercalados con salmos o cánticos del Antiguo Testamento (interpretados por un cantor) y oraciones (rezadas por el Sacerdote celebrante).
 
Tras estos sigue la Vigilia, el sacerdote celebrante inicia la entonación del Gloria que no se había cantado desde que empezó la Cuaresma, junto con repique de las campanas de la torre de la iglesia y las campanillas de mano. Se encienden las restantes luces del templo .

 
Terminado el Gloria, se lee una carta del Apóstol San Pablo, luego y previo al Evangelio se entona de manera solemne el Aleluya, y se procede a la lectura del Evangelio correspondiente.

Liturgia Bautismal.
 En la cual se administra el Bautismo a los nuevos cristianos de ese año.
 Se bendice el agua de la pila bautismal, y los fieles presentes renuevan sus promesas bautismales, tomando de nuevo la luz del cirio pascual, y se los asperja con agua bendita.

La eucaristía termina con el envío, que en este día es solemnizado por el canto y por el doble aleluya que se añade. Al final, aunque no es obligación, es costumbre cantar el Regina Coeli (Reina del Cielo), una alabanza a la Virgen María para que se alegre con la Resurrección de su Hijo.



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