Madrid ofreció en apenas 700 metros, desde Colón a Cibeles, una representación de la Pasión de Cristo no mediante actores, como ocurrió en Sydney hace ya tres años, sino con los pasos de la Semana Santa, procedentes de 13 ciudades españolas. "Es la primera vez que los pasos salen de su ciudad de origen. Es la primera vez en la historia”, indica Guiomar, una de las responsables del vía crucis. La selección no ha sido fácil, y ha requerido la colaboración de la Cofradías y Hermandades, que han costeado el traslado de los pasos. "Está claro que todos estamos a la mismo, con el Papa y con el JMJ".
Evangelio:
Lo crucifican y se reparten sus ropas, echándolas a suerte (Mc 25, 24).
De la planta del pie a la cabeza no queda parte ilesa (Is 1,6).
Comentario:
Mientras preparan los clavos y las cuerdas para crucificarle, Jesús permanece de pie. Un soldado despiadado se le acerca y le quita la túnica, dando un fuerte tirón.
Las heridas comienzan a sangrar de nuevo, causándole un terrible dolor. Más tarde, los soldados se repartirán sus vestidos.
Jesús queda desnudo ante la plebe. Le han despojado de todo, como a un objeto de burla. No cabe mayor humillación y desprecio.
Los vestidos no sólo cubren el cuerpo, sino también lo que cada uno guarda en su interior: la intimidad, la dignidad. Jesús pasó por este bochorno y quiso cargar con todos los pecados que van contra la integridad y la pureza. “Cargó en su cuerpo con nuestros pecados” (1Pe.2, 24).
Jesús padece con todos los que sufren; con los que son víctimas de genocidios, violencias, violaciones y abusos sexuales, crímenes contra niños y adultos… ¡Cuántas personas desnudadas de su dignidad, de su inocencia, de su confianza en el hombre!
Evangelio:
Y cuando llegaron al lugar llamado“ La Calavera”, lo crucificaron allí, a Él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda (Lc 23,33).
Comentario:
Han conducido a Jesús hasta el Gólgota. No va solo: le acompañan dos ladrones, que también son crucificados. “Y con Él a otros dos, uno a cada lado” (Jn 19, 18).
El Cordero que quita el pecado del mundo se hace pecado y paga por los pecados de los demás; por nuestros pecados.
El gran pecado del mundo es “la mentira de Satanás”. A Jesús lo condenan por declarar la Verdad: es el Hijo de Dios. La verdad es el argumento para justificar su crucifixión.
Es imposible describir lo que padeció físicamente el cuerpo de Cristo al ser colgado en la Cruz. Sufrió también moralmente, al verse allí, desnudo, entre dos malhechores y abandonado de los suyos.
Jesús clavado en la Cruz acoge el sufrimiento de todos los que viven clavados a situaciones dolorosas: tantos padres y madres de familia; tantos jóvenes que, por falta de trabajo, viven en la precariedad, sumidos en la pobreza y la desesperanza, sin recursos necesarios para sacar adelante a sus familias y llevar una vida digna.
Evangelio:
Jesús, clamando con voz potente, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y dicho esto, expiró (Lc 23, 46).
Pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas (Jn 19, 33).
Comentario:
Era sábado, el día de la preparación para la fiesta de la Pascua. Pilato dispuso que quebraran las piernas de los ajusticiados para acelerar su muerte, de forma que no quedaran pendientes de las cruces durante la fiesta.
Cuando uno de los soldados se acercó a Jesús vio que estaba muerto y, para asegurarse, le traspasó el corazón con una lanza. Así se cumplieron las Escrituras: “no le quebraron hueso alguno” (Jn19, 16).
El sol se oscureció y el velo del Templo se rasgó por la mitad. Tembló la tierra... Es momento sagrado de contemplación. Momento de adoración... y de situarse frente al cuerpo de nuestro Redentor: sin vida, machacado, triturado, clavado en una Cruz... Ha pagado el precio de nuestras maldades, de mis maldades...
¡Señor, pequé, ten misericordia de mí, pecador!
Jesús muere por mí. Jesús me alcanza la Misericordia del Padre. Jesús paga todo lo que yo debía. ¿Y yo? ¿Qué hago por Él?
Ante el drama de tantas personas que viven en el mundo crucificadas por diferentes discapacidades… ¿estoy luchando por extender y proclamar la dignidad de la persona y el evangelio de la Vida?
Evangelio:
Pilato mandó que se lo entregaran (Mt 27, 57).
José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sabana limpia (Mt 27, 59).
Comentario:
Acerquémonos a la Virgen y compartamos su dolor. Cristo ha muerto y hay que bajarlo de la Cruz.
¿Qué pasaría por la mente de su Madre? ¿Quién me lo bajará? ¿Dónde lo colocaré? María diría, dentro de su alma, lo mismo que en Nazaret: ¡Hágase!; unida a la entrega incondicional de su Hijo: “Todo está consumado”.
Llegó entonces José de Arimatea junto con Nicodemo. Aunque los dos pertenecían al Sanedrín, no habían tenido parte en la muerte del Señor.
Le habían pedido a Pilato el cuerpo del Maestro para colocarlo en un sepulcro nuevo que tenía José de Arimatea en un campo de su propiedad, muy cerca del Calvario.
Cristo ha fracasado, y ha hecho suyos todos los fracasos de los hombres. El Hijo del Hombre comparte la suerte de los que son considerados, por distintas razones, como
la escoria de la humanidad: porque no saben, porque no pueden, porque no valen…
Y comparte la suerte de las víctimas del Sida, que -con las llagas de su cruz- esperan que alguien se ocupe de ellas.
Evangelio:
Una espada te traspasará el alma (Lc 2,34).
Ved si hay dolor como el dolor que me atormenta (Lam 2, 12).
Comentario:
Aunque todos somos culpables de la muerte de Jesús, en estos momentos tan dolorosos la Virgen necesita nuestro amor y cercanía. Nuestra conciencia de pecadores arrepentidos le servirá de consuelo.
Situémonos con actitud filial a su lado y aprendamos a recibir a Jesús cada día con la ternura y amor con que Ella recibió en sus brazos el cuerpo destrozado y sin vida de su Hijo. ¿Hay dolor semejante a mi dolor?
Mientras preparaban “conforme a la costumbre judía” (Jn 19,40) el cuerpo del Señor para darle sepultura, María -adorando el Misterio que había guardado en su corazón sin entenderlo- repetiría conmovida, con el profeta: “pueblo mío, ¿qué te he hecho? (Mq 6, 3).
Al contemplar el dolor de la Virgen hacemos memoria del dolor y de la soledad de tantos padres y madres que han perdido a sus hijos a causa del hambre, mientras que las sociedades opulentas, engullidas por el dragón del consumismo y de la perversión materialista, se hunden en el nihilismo de sus vidas vacías.
Evangelio:
Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús. (Jn 19, 42).
José de Arimatea rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó (Mt 27, 60).
Comentario:
En vista de la proximidad de la fiesta, prepararon con rapidez el cuerpo del Señor para colocarlo en el sepulcro.
Era un sepulcro nuevo en el que nadie había enterrado. Una vez que hubieron dispuesto el cuerpo en su interior, hicieron rodar la piedra de la puerta, dejando la entrada completamente cerrada. Si el grano de trigo no muere...
María, en el silencio de su soledad, aprieta la espiga que lleva en su corazón como primicia de la Resurrección.
Esa espiga recuerda el trabajo humilde y sacrificado de tantas personas que se entregan generosamente al servicio de Dios y del prójimo; sus vidas dan fruto en la medida en que se unen a la muerte de Jesús.
Y esa espiga evoca también la acción de los buenos samaritanos que, cuando se desatan las fuerzas de la naturaleza -tsunamis, terremotos, huracanes- saben compartir con corazón grande los sufrimientos de quienes les rodean.
Oración final del Santo Padre
Madre y Señora nuestra, que permaneciste firme en la fe, unida a la Pasión de tu Hijo,
al concluir este Vía Crucis, ponemos en ti nuestra mirada y nuestro corazón.
Aunque no somos dignos, te acogemos en nuestra casa, como hizo el apóstol Juan, y te recibimos como Madre nuestra.
Te acompañamos en tu soledad y te ofrecemos nuestra compañía para seguir sosteniendo el dolor de tantos hermanos nuestros que completan en su carne lo que falta a la pasión de Cristo, por su cuerpo, que es la Iglesia.
Míralos con amor de Madre, enjuga sus lágrimas, sana sus heridas y acrecienta su esperanza para que experimenten siempre que la Cruz es el camino hacia la gloria y la
El Papa ha permanecido en el escenario durante toda la ceremonia
En cada estación, se han leído las meditaciones escritas por la Congregación de las Hermanas de la Cruz.
Evangelio:
Y tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: ”Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía. Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz, diciendo: ”Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros”. (Lc 22, 19-20).
Comentario:
Jesús, antes de tomar entre sus manos el pan, acoge con amor a todos los que están sentados en su mesa. Sin excluir a ninguno: ni al traidor, ni al que lo va a negar, ni a los que huirán. Los ha elegido como nuevo pueblo de Dios. La Iglesia, llamada a ser una.
Jesús muere para reunir a los hijos de Dios dispersos (Jn 11, 52). “No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno” (Jn 17, 20-21). El amor fortalece la unidad.
Y les dice: “Que os améis unos a otros” (Jn 13,34).
El amor fiel es humilde: “También vosotros debéis lavaros los pies unos a otros” (Jn 13, 14).
Unidos a la oración de Cristo, oremos para que la Iglesia viva unida y en paz en la Tierra del Señor; para que cese toda persecución y discriminación por causa de la fe; y para que todos los que creen en un único Dios vivan en justicia la fraternidad, hasta que Dios nos conceda sentarnos en torno a su única mesa.
Evangelio:
Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. (Jn 13, 26).
Se acercó a Jesús… y le besó. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿a qué vienes?” (Mt 26, 49-50).
Comentario:
En la Cena se respira un hálito de Misterio sagrado. Cristo está sereno, pensativo, sufriente. Había dicho: “He deseado comer esta Pascua con vosotros” (Lc 22,15).Y ahora, a media voz, deja escapar su sentimiento más profundo: “en verdad os digo que uno de vosotros me entregará” (Jn 13, 21).
Judas se siente mal. Su ambición ha cambiado, a precio de traición, al Dios del Amor por el ídolo del dinero. Jesús lo mira y él desvía la mirada.
El Señor le llama la atención ofreciéndole pan con salsa, y le dice: “lo que vas a hacer, hazlo pronto” (Jn 13, 27). El corazón de Judas se había envilecido y se fue a contar su dinero, para entregar poco después a Jesús con un beso.
Cristo, al sentir el frío del beso traidor, no se lo reprocha; le dice: “Amigo”.
Si estás sintiendo en tu carne el frío de la traición, o el terrible sufrimiento que provoca la división entre hermanos o la lucha fratricida… ¡acude a Jesús! Él asumió las traiciones más dolorosas en el beso de Judas.
Evangelio:
“Es reo de muerte” (Mt 26, 66).
Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. (Jn 19, 16).
Comentario:
La mayor injusticia es condenar a un inocente indefenso. Y un día la maldad juzgó y condenó a muerte a la misma inocencia.
¿Por qué condenaron a Jesús? Porque hizo suyo
todo el dolor del mundo. Al encarnarse, asumió nuestra humanidad y con ella, las heridas del pecado. “Las culpas de ellos él soportará” (Is 53, 11), para curarnos por el sacrificio de la Cruz.
“Conocedor de todos los quebrantos” (Is 53, 3 ) “indefenso se entregó a la muerte...” (Is 53, 11). Nos impresiona el silencio de Jesús. No se disculpa: “es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” ( Jn 1, 29) Fue azotado, machacado, sacrificado. No abrió la boca para defenderse (Is 52, 7).
En el silencio de Dios están presentes todas las víctimas inocentes de las guerras que arrasan los pueblos, dejando en ellos una semilla de odio difícil de curar. Jesús calla en el corazón de muchas personas que esperan en silencio la salvación de Dios.
Evangelio:
¿Con que darás tu vida por mí? En verdad en verdad te digo: no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces (Jn13,37).
Y saliendo afuera, lloró amargamente (Lc 22, 62).
Comentario:
El cristiano valiente no se esconde por vergüenza, o por miedo a manifestar en público su fe. Jesús avisó a Pedro: “Satanás quiere cribaros como trigo... (Lc 22, 31), y yo he rogado por vosotros porque hoy, antes de que cante el gallo, tú me negarás tres veces”. El apóstol, por temor a unos criados, lo negó diciendo: “No lo conozco” (Lc 22, 57).
Al pasar Jesús por uno de los patios, lo mira... Pedro se estremece recordando sus palabras... y llora con amargura su traición.
La mirada de Dios cambia el corazón. Pero hay que dejarse mirar.
Con la mirada de Pedro, el Señor ha puesto sus ojos en los cristianos que se avergüenzan de su fe; en los que se mueven por respetos humanos y les falta valentía para defender la vida desde su inicio hasta su término natural; y en los que quieren quedar bien con criterios no evangélicos... para que, como Pedro, recobren la valentía y sean testigos convencidos de lo que creen.
Evangelio:
Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo (Mc 15, 20).
Y cargando Él mismo con la Cruz, salió al sitio llamado “de la calavera” (Jn 19, 17).
Comentario:
Cruz no sólo significa madero. Cruz es todo lo que nos hace difícil la vida. Entre las diversas cruces que existen, hay una, la más profunda y dolorosa, que está muy arraigada en el interior del hombre: es la cruz del pecado, que endurece el corazón y pervierte las relaciones humanas.
Del corazón salen todos los males (Mt 15, 19). La Cruz que ha cargado Jesús sobre sus hombros para morir en ella, es la sobrecarga de todos los pecados de todos los hombres. “Los míos también”. “Llevó nuestros pecados en su cuerpo” (1Pe 2, 24).
Jesús muere para reconciliar a los hombres con Dios. Por eso hace a la Cruz “Redentora”. Pero la cruz, por sí sola, no nos salva. Nos salva el Crucificado.
Él hizo suyo el cansancio y el agotamiento de los que no encuentran trabajo; hizo suyo el dolor de los inmigrantes que reciben ofertas laborales indignas; y el sufrimiento de los que padecen actitudes racistas, o de los que mueren en el empeño, intentando conseguir una vida más justa y más humana.
Evangelio:
Triturado por nuestros crímenes (Is, 53,5).
Jesús cayó bajo el peso de la Cruz varias veces en el camino del Calvario (Tradición de la Iglesia de Jerusalén).
Comentario:
La Sagrada Escritura no hace referencia a las caídas de Jesús, pero es lógico que perdiera el equilibrio muchas veces. La pérdida de sangre por el desgarramiento de la piel en los azotes, los dolores musculares insoportables, la tortura de la corona, el peso del madero… no hay palabras para describir tanto sufrimiento.
Todos tenemos experiencia de haber tropezado y caído al suelo. ¡Con que rapidez nos levantamos, para no hacer el ridículo!
Contempla a Jesús en el suelo y a los que le rodean: le miran con sorna y alguno le da un puntapié para que se levante por sí mismo. ¡Qué ridículo, qué humillación!
Dice el salmo: “Y yo gusano, que no hombre, vergüenza de la gente, asco del pueblo; al verme se burlan de mí, hacen muecas, menean la cabeza” (Sal.22.7-8).
Jesús sufre con todos los que tropiezan en la misma piedra y se desploman sin fuerzas, víctimas del alcohol, de las drogas o de otras dependencias que los esclavizan; para que -apoyados en Él, y en quienes los socorren- se levanten.
Evangelio:
Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo (Lc 23, 26).
Y lo forzaron a llevar su Cruz (Mat, 27,32).
Comentario:
Simón era un agricultor joven y fuerte que venía de trabajar en el campo. Los soldados le obligaron a llevar la Cruz de Nuestro Señor, no movidos por la compasión, sino por temor a que se les muriese en el camino.
Simón se resistió, pero tuvo que aceptar a la fuerza. Y al encontrarse con Jesús su corazón fue cambiando, hasta terminar compartiendo los sufrimientos de aquel ajusticiado desconocido que llevaba en silencio un peso muy superior a sus débiles fuerzas.
¡Qué importante es que los cristianos sepamos descubrir los sufrimientos de las personas que pasan a nuestro lado y nos necesitan!
Jesús se siente aliviado con la ayuda del Cirineo. También miles de jóvenes de nuestro tiempo, de toda raza, credo y condición, marginados de la sociedad, encuentran cada día a cireneos que se entregan generosamente, se abrazan a la cruz con abnegación y se disponen a caminar a su lado.
Evangelio:
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:” Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos” (Luc 23, 27-28).
El Señor lo guarda y lo conserva en vida, para que sea dichoso en la tierra, y no lo entrega a la saña de sus enemigos (Sal, 41,3).
Comentario:
Le seguía una multitud del pueblo y un grupo de mujeres que se golpeaban el pecho y se lamentaban llorando. Jesús se volvió y les dijo: “No lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos” (Luc 23, 28).
Llorad –les dice el Señor-, no con ese llanto de tristeza que endurece el corazón y lo predispone para cometer nuevos crímenes... Llorad, con un llanto suave de súplica al cielo, pidiendo misericordia y perdón.
Una de aquellas mujeres, conmovida al ver el rostro del Señor lleno de sangre, tierra y salivazos, atravesó valiente por entre los soldados y se acercó hasta Él. Se quitó el velo y le limpió la cara suavemente.
Un soldado la retiró con violencia, pero, al mirar el velo, vio que llevaba plasmado el rostro ensangrentado y doliente de Cristo.
Jesús se compadece de las mujeres de Jerusalén y deja impresas sus facciones en el paño de la Verónica. Esas facciones nos recuerdan las de tantas personas que viven bajo regímenes ateos que las destruyen y desfiguran, privándolas de su dignidad.
Los pasos del Via Crucis -en total 15- ya estan cada uno en la sede que le ha correspondido.
AYUNTAMIENTO DE MADRID
La sede que más pasos ha albergado.
Concretamente, allí se han reunido la Santa Cena, de Francisco Salzillo, procedente de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Murcia y que llegó este martes para ocupar la I Estación: La Última Cena.
Junto a ésta, el paso Jesús del Prendimiento, de la Cofradía del Prendimiento, de Málaga y que representa la II Estación: el Beso de Judas.
El trono está en el patio central, con una cristalera que da al exterior y que ha atraído ya la visita de varios miles de personas durante estos días, en los que se han montado y vestido las imágenes. Ayer mismo estaban rematando el monte de corcho.
El hermano mayor del Prendimiento, Jaime Gallego, explicó que antes de la procesión del jueves se le pondrá una penca con 24 biznagas y una rosa roja a los pies del Cristo, con la que participará en el vía crucis. El Prendimiento desplazará unas 1.200 personas a Madrid, incluidas las bandas.
El Consistorio madrileño ha estado ocupado también por la III Estación, que estará representada por el paso Negociaciones de San Pedro, de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de Orihuela (Alicante),
así como por la X Estación: Jesús es clavado en la Cruz, representada por la imagen Crucifixión, obra de Ramón Álvarez, y que procede de la Cofradía de Jesús Nazareno de Zamora.
El Ayuntamiento ha acogido también a la imagen que representará la XII Estación: El descendimiento de Jesús. Se trata de la imagen del Santísimo Cristo de la Salud, de la Hermandad del Cristo de la Salud de Cuenca,
y a la XIII Estación: Jesús en Brazos de su Madre, que será ocupada por una de las imágenes más antiguas de todas las que participarán en el Vía Crucis y que está tutelada por la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad, una de las más antiguas de Valladolid.
Esta imagen es la Quinta Angustia, una obra del imaginero Gregorio Fernández que data de 1625, que pertenece al Convento de las RR.MM Descalzas Reales de la capital castellano-leonesa.
Además, está prevista la celebración de una Eucaristía conjunta de todas las Cofradías y Hermandades que están acogidas en el Ayuntamiento de Madrid.
EN LA COLEGIATA DE SAN ISIDRO
la Colegiata de San Isidro, en la calle de Toledo, ha albergado otros cuatro pasos en su interior.
Se trata de la V Estación: Jesús cargado con la Cruz, que ocupará el paso Jesús del Gran Poder de Madrid y que pertenece a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y la Esperanza Macarena.
Igualmente, ha acogido al Cristo que ocupará la VI Estación: Jesús cae bajo el peso de la cruz. Se trata de la imagen del Cristo caído camino del Calvario, de Mariano Benlliure, llegado desde Úbeda (Jaén) con la Cofradía Nuestro Padre Jesús de la Caída;
la VIII Estación: La Verónica enjuta el rostro de Jesús que será representada por la Verónica de Francisco Pinto, de la Hermandad de la Candelaria de Jerez de la Frontera (Cádiz) y que fue una de las primeras imágenes en llegar a la capital de España, donde se encuentra desde el pasado sábado.
Ha acogido también al paso que ocupará la IX Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras, que estará representado por la talla de Jesús Despojado de sus Vestiduras, de la Hermandad granadina del mismo nombre.
En la Catedral castrense se ha podido visitar el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas (de los Legionarios) que desfila durante Semana Santa con la Cofradía del Cristo de Mena, en Málaga.
Esta imagen representará la XI Estación: Jesús muere en la Cruz.
La presencia del Cristo de la Buena Muerte en Madrid, donde va a participar en el vía crucis de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) ha despertado una tremenda expectación, formándose largas colas en la Catedral Castrense, donde está al culto, para poder verlo y rezar ante la imagen.
El hermano mayor de Mena, Antonio González, explicó que durante el primer día en que estuvo al culto, la imagen recibió la visita de 25.000 personas, según los contadores que tienen instalados. De hecho, la importante afluencia de personas obligó ayer a que tuvieran que cerrar la Catedral Castrense –situada en la calle Sacramento de Madrid– a las 22.00 horas, pese a que estaba previsto hacerlo dos horas antes.
«Hemos traído 45.000 estampas del Cristo, pero hemos dejado de repartirlas para que podamos darlas el día de la procesión previa al vía crucis», explicó el hermano mayor, que apuntó que se les ha agotado el resto de material que habían llevado a Madrid, como programas y revistas.
La congregación tiene ya montado el trono, que se sitúa en una carpa en el Cuartel General del Ejército, mientras que el Cristo permanecerá hasta el jueves en la Catedral Castrense, donde ayer comenzó un triduo a las 20.30 horas, con una masiva afluencia de fieles.
González destacó que la fuerte afluencia de personas se ha producido «antes de que empiece la guardia de la Legión» y recalcó la enorme devoción que ha despertado la primera vez que ha ido a Madrid.
Las guardias de la Legión comenzarán hoy a cargo de una compañía del Tercio Alejandro Farnesio, con sede en Ronda, formada por 200 legionarios, según informó ayer el Arzobispado castrense.
el Cristo de Medinaceli ha permanecido en la parroquia madrileña de Jesús de Medinaceli hasta su participación en el Via Crucis,
en la IV Estación: Jesús es sentenciado a Muerte. La imagen pertenece a la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli.
SEDE DE LA COMUNIDAD DE MADRID
La sede de la Comunidad de Madrid ha guardado la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, un anónimo del siglo XVII llegado desde León con la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús y que será la VII Estación: El Cirineo ayuda a Jesús a llevar a la Cruz.
se ha guardado la XIV Estación: Jesús en el Sepulcro, que será representada por el Cristo Yacente, también del imaginero del barroco del siglo XVII Gregorio Fernández, y que es tutelado por la Cofradía Feligresía de San Andrés 'Camino del Sepulcro'.
PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
ha acogido la imagen de la Virgen de la Regla, de la escultora del siglo XVII conocida como 'La Roldana', procedente de la Hermandad de los Panaderos de Sevilla y que cerrará el Vía Crucis, ya que ocupará la XV Estación: La Soledad de la Virgen.
JESÚS ES SEPULTADO, CRISTO YACENTE DE SEGOVIA, 1625, Segovia
Autor: Gregorio Fernández (1576-1636)
Cristo yacente una muestra de la especialidad que más cultivo el maestro del Barroco, Gregorio Fernández, no pertenece a ninguna cofradía, descansa en el Catedral de Segovia y es sacado en procesión cada Viernes Santo por la ciudad castellana.
y fue depositado en la Basílica de San Miguel hasta su traslado al paseo de Recoletos.
A las catorce imágenes que se corresponden con las catorce estaciones del "vía crucis" se ha sumado una imagen de la Virgen de Regla, procedente de Sevilla.
15ª ESTACIÓN FINAL DEL VIA CRUCIS
LA SOLEDAD DE LA VIRGEN, VIRGEN DE REGLA, 1675 Sevilla
Cofradía: Pontificia, Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Archicofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder en su Prendimiento, María Santísima de Regla y San Andrés Apóstol.
Autor: Atribuido a la gubia de Luisa Roldán.
Esta imagen de la Virgen cerrara el Vía Crucis de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011. Realizada en la segunda mitad del siglo XVII, la escultura, en la izquierda, como singular atributo de su patronazgo sobre los panaderos sevillanos, porta una espiga de oro. Será la imagen que representará ante el Papa y lo jóvenes de todo el mundo a la celebérrima Semana Santa hispalense.
Hermandad de los Panaderos.
La Virgen de Regla se encuentra ya en la capital de España. La dolorosa titular de la hermandad de Los Panaderos fue trasladada a primera hora de la mañana de ayer , vía terrestre hasta Madrid en el interior de una furgoneta de la empresa SIT, especializada en el embalaje y transporte de obras de arte.
Acompañada en el habitáculo de carga por dos hermanos de la cofradía -el prioste primero, Juan Pacheco, y el número 5 de la hermandad, Julio Jiménez-.
Previamente, casi al alba, la Dolorosa fue convenientemente embalada en el interior de la capilla de San Andrés por su restaurador, Enrique Gutiérrez Carrasquilla, y por Luis Miguel Garduño.
La intención es que la Virgen de Regla aparezca en su paso en la tarde del domingo 14 -estará colocado concretamente en un lateral del altar mayor de templo-, lista para presidir el triduo especial que se le dedicará entre el 15 y el 17.
Para tal ocasión la hermandad contará con tres predicadores de excepción: el arzobispo emérito de Sevilla, el cardenal Carlos Amigo Vallejo; el obispo auxiliar, Santiago Gómez Sierra, y el actual prelado hispalense, Juan José Asenjo.
El vehículo en el que viajó la titular de Los Panaderos fue escoltado durante su trayecto por agentes de la Guardia Civil hasta 40 kilómetros antes de su llegada a la capital de España, función que a partir de ese momento desplegaron seis agentes de la Policía Local de Tráfico.
El convoy alcanzó la puerta de la parroquia del Carmen, sede provisional de la cofradía sevillana durante su estancia en Madrid, a las 16.20 horas.
JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ, LA CRICIFIXIÓN 1885 Zamora
Autor: Ramón Álvarez Moretón (1825-1889).
Cofradía: Cofradía de Jesús Nazareno
Fundada en 1651 esta cofradía representará a la tradicionalísima y riquísima Semana Santa zamorana con esta crucifixión de Ramón Álvarez Moretón responsable de gran parte de las efigies de esta cofradía. Cuarenta y cuatro hermanos viajarán a Madrid para llevar el paso delante del Papa y los jóvenes.
El grupo escultórico de La Crucifixión aguarda ya desmontado y embalado pertinentemente su salida hacia Madrid la madrugada del próximo 17 de agosto para participar en el Vía Crucis, organizado con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en la capital de España.
Las figuras, realizadas por Ramón Álvarez, las han retirado de la mesa expertos de la firma zamorana Sentido Común Aplicaciones Culturales S.L., especializada en el transporte de piezas de arte, con la supervisión de integrantes de la directiva de la Cofradía de Jesús Nazareno, del asesor artístico de la misma, Antonio Pedrero, y de su homólogo en la empresa local Donelis Almeida.
Desde el momento en que el vehículo abandone el Museo de Semana hasta que llegue al Ayuntamiento de Madrid «irá escoltado por agentes de la Guardia Civil», certifica el presidente de Jesús Nazareno, Eduardo Pedrero. «Desde la organización de la Jornada se pusieron en contacto con nosotros para gestionar la escolta por las distintas provincias por las que transita el grupo».
11ª ESTACIÓN
JESÚS MUERE EN LA CRUZ, CRISTO DE LA BUENA MUERTE Y ÁNIMAS, 1942 Málaga
Autor: Francisco Palma Burgos (1918-1985).
Cofradía: Pontificia y Real Congregación del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestra Señora de la Soledad. (Congregación de Mena).
Esta obra pretendió ser una reinterpretación de aquella que Pedro de Mena hiciera, que fue quemada en el año 1931, recordada como el Cristo de Mena. Así el autor hace una lectura neobarroca de la Crucifixión con un estudio anatómico de reconocido éxito por profesionales de la medicina. Así mismo esta cofradía tiene una estrecha vinculación con las Fuerzas Armadas, son miembros de la brigada de legionarios quienes pasean cada Jueves Santo la imagen por las calles de Málaga. Así pues la archidiócesis castrense española también estará representada en el Via Crucis.
El Cristo y su trono emprenderán viaje desde Málaga hasta la capital el próximo viernes 12 de agosto por la mañana, en un vehículo especial que estará escoltado por efectivos de la Guardia Civil y que le trasladará directamente a la Catedral Castrense (Calle Sacramento de Madrid), donde permanecerá hasta el jueves día 18, en que será llevado hasta el Paseo de Recoletos para la Procesión del viernes por la tarde. Mientras tanto, el trono esperará a la imagen en los jardines del Cuartel General del Ejército de Tierra.
Además, desde el martes hasta el jueves, el Cristo contará con una guardia de honor, formada por las escuadras de gastadores de La Legión. Desde las 11.00 hasta la 13.00 y desde las 18.00 hasta las 20.00, la imagen estará acompañada constantemente por una decena de legionarios, que irán cambiando la guardia ante la presencia de los ciudadanos que acudan al templo.
El jueves, tras la última guardia de honor, comenzará el traslado del Cristo desde la Catedral hasta el Cuartel General del Ejército de Tierra, donde será entronizado. El traslado del Cristo yacente se hará a hombros de los legionarios, pero también de unos 400 militares extranjeros que han querido sumarse a esta primera procesión.
Una vez entronizado en el Cuartel General del Ejército de Tierra, el Cristo de la Buena Muerte se dirigirá hacia Recoletos, donde permanecerá en su estación hasta los actos del viernes.
12ª ESTACIÓN
EL DESCENDIMIENTO, SANTÍSIMO CRISTO DE LA SALUD, 1945, Cuenca
Autor: Luis Marco Pérez (1896-1983).
Cofradía: Venerable Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud. (El Descendimiento)
Obra formada por seis tallas: Cristo y la Virgen, María Magdalena, San Juan, José de Arimatea y Nicodemo; y que será portada por 42 braceros de la conquense Hermandad del Descendimiento que todos los años participa el Viernes Santo en la procesión del Calvario por las calles de Cuenca.
El día 15 de Agosto sobre las 21 horas el paso fue sacado de San Esteban y colocado en el camión que lo trasportaría a Madrid. A continuación se procedió al embalaje del mismo, saliendo el camión a las 2 horas en dirección Madrid. Los banceros salieron de Cuenca en autobús a las 5 horas llegando a la puerta del Ayuntamiento a las 7 horas.
El día 16 llegó al Ayuntamiento de Madrid que fue su sede en la capital hasta que fue llevado a Recoletos.
JESÚS EN BRAZOS DE SU MADRE, LA QUINTA ANGUSTIA, 1925 Valladolid
Autor: Gregorio Fernández (1576-1636)
Cofradía: Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad
Diseñada no para procesiones, sino como altorrelieve para el altar de un retablo. Esta imagen comenzó a procesionarse en el año 1927. Durante el año puede venerarse en su retablo original. Es un ejemplo del máximo exponente de la Escuela Castellana del primer Barroco: Gregorio Fernández, así como el representante en este Via Crucis de la Semana Santa vallisoletana una de las más importantes de España.
De Valladolid fue llevada al Ayuntamiento para de madrugada del día 19 ser trasladada a Recoletos.