viernes, 27 de marzo de 2020

TRASLADADO EL CRISTO MILAGROSO A LA PLAZA DE SAN PEDRO.

El Santo Crucifijo Milagroso de la Basílica de San Marcelo de Roma, que salvó a la Ciudad Eterna de una peste en 1600 presidirá el viernes una oración de Rogativas contra el coronavirus presidida por el Papa acercada por los medios de comunicación

Roma La iglesia de San Marcelo en el Corso


 La imagen del Cristo milagroso que el Papa Francisco visitó el 16 de marzo en la Iglesia romana de San Marcelo para rezar por el fin del coronavirus, fue retirada de su altar y transportada a la Plaza de San Pedro para que pueda estar presente el viernes durante la bendición Urbi et Orbi del Santo Padre.

Traslado de la imagen del Cristo milagroso a la Basílica de San ...
El periodista vaticanista Francesco Antonio Grana confirmó que el crucifijo fue retirado este miércoles 25 de marzo 2020 por personal del Vaticano a las 6:30 p.m. (hora de Roma) de la iglesia de "San Marcello al Corso", que data del siglo V, para ser instalado temporalmente en la Plaza de San Pedro. un momento de oración en el Sagrato de la basílica de San Pedro, con la plaza vacía, el próximo viernes, 27 de marzo, a las 18:00 horas y ha animado a «participar espiritualmente a través de los medios de comunicación».

La ley del Montes | Escuchemos La Voz De Francisco | El Heraldo
 «Escucharemos la Palabra de Dios, elevaremos nuestra súplica, adoraremos al Santísimo Sacramento, con el que al final daré la bendición Urbi et Orbi, a la cual se adjuntará la posibilidad de recibir la indulgencia plenaria. Queremos responder a la pandemia del virus con la universalidad de la oración, de la compasión, de la ternura. Permanezcamos unidos. Hagamos sentir nuestra cercanía con las personas más solas y exhaustas». Francisco ha animado a «participar espiritualmente a través de los medios de comunicación. Cristo Milagroso San Marcelo de Roma Esta escultura fue venerada como milagrosa por los romanos después de ser la única imagen religiosa que quedó ilesa tras el incendio que destruyó completamente la iglesia el 23 de mayo de 1519.


Menos de tres años después, Roma fue devastada por la "peste negra". A pedido de los fieles, el Cristo milagroso fue llevado en procesión desde el convento de los Siervos de María en Vía del Corso hasta la Plaza de San Pedro, deteniéndose en todos los barrios romanos. La procesión duró 16 días, del 4 al 20 de agosto de 1522. Cuando el crucifijo fue devuelto a San Marcelo, la plaga había desaparecido por completo de la ciudad.
El Cristo milagroso de Roma al que el Papa Francisco le rezó

Desde esa fecha, el Cristo milagroso ha sido llevado en procesión a San Pedro cada año sagrado, alrededor de cada 50 años.


Actualmente el crucifijo tiene grabado en su parte posterior el nombre de cada uno de los Papas que presenciaron las procesiones

 El último nombre grabado es el del Papa San Juan Pablo II, que abrazó el Crucifijo durante el "Día del Perdón", en el marco del Jubileo del 2000.

CRISTO DE LA SALUD DE GRANADA

La advocación a la imagen milagrosa del Cristo de la Salud ha servido en varias ocasiones al pueblo cristiano de Granada para enfrentar varias de las epidemias que ha ido sufriendo a lo largo de su historia.




 La imagen del Cristo de la Salud de la Parroquia de San Andrés fue realizada a mediados del siglo XVI y su autoría, si bien no ha sido confirmada, se atribuye a Diego de Siloé.



El Cristo de la Salud cuenta con una extensa devoción y afecto por la Granada antigua, que lo consideraba muy milagroso, recogiendo las plegarias y súplicas de la ciudad en momentos muy complicados. Así, el pueblo lo veneraba en la calle en rogativas y en su capilla de la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol junto al presbiterio, donde le encendían hachas, cirios y velas y le colgaban exvotos, que cubrían las paredes de su capilla.



La advocación de la Salud la adquiere el Crucificado por su intercesión en la epidemia de peste bubónica de 1679 que asoló nuestra ciudad.

 Durante esta epidemia, los enfermos afectados por la peste fueron instalados por las autoridades sanitarias fuera de la ciudad, delimitada por la Puerta de Elvira, como medida de cuarentena para evitar el contagio.

 Los enfermos se congregaban en una gran explanada delante del Convento de la Merced y de la Iglesia de San Idelfonso, llamada del Triunfo de la Inmaculada.

Desde la iglesia de San Andrés, el Cristo era portado en andas hasta esa zona, para servir de consuelo a los enfermos y para que le rogaran su curación. Cuenta la leyenda, que en una de esas salidas una paloma, que los enfermos atribuyeron al Espíritu Santo, sobrevoló la imagen del Cristo en todo su recorrido y, finalmente, se posó en su brazo derecho. En ese día se experimentaron curaciones de los enfermos allí presentes y el suceso se atribuyó a un milagro.
 Es por ello que el Cristo de la Salud luce sobre su brazo derecho una paloma de plata, como símbolo que recuerde aquel milagro.



La devoción al Cristo de la Salud era tan grande que así quedó reflejada en las reglas de la propia Hermandad que lleva su nombre. Era tal, que el Papa Clemente XIII, hacia el 1765, concedió indulgencia plenaria a todos los cofrades que acudieran a la capilla del Cristo el día de la función, tras el setenario que se celebraba en su honor. Los arzobispos de la ciudad también concedieron varias indulgencias.

En la madrugada del 7 de agosto de 1818, la iglesia de San Andrés se vio asolada por un terrible incendio, que hizo prácticamente desaparecer la totalidad de retablos e imágenes. Pero como si de un milagro se tratara, aunque el templo quedó reducido prácticamente a sus muros perimetrales, el Cristo de la Salud fue salvado de las llamas, no corriendo la misma suerte su capilla.


La talla se trasladó a la cercana iglesia de Santiago, donde se ubicó en la pared del presbiterio hasta la restauración del templo de San Andrés.



Durante todos estos años, el Cristo de la Salud siguió procesionando como imagen de rogativa en casos de epidemias. Durante el bote de peste bubónica de 1830, fue trasladado en procesión el 25 de julio hasta la S. I. Catedral, quedando expuesto a la veneración de los fieles. En 1833 se celebró una rogativa en la iglesia de San Andrés por la epidemia de cólera que padeció Granada, recogida en el Boletín Oficial de la Provincia de la época.



En los años 1854 y 1885, Granada sufriría nuevamente el ataque del cólera y se acudirá al Cristo de la Salud suplicando su auxilio por medio de rogativa. En el siglo XX se siguieron celebrando cultos en su honor, quedando constancia de los mismos hasta 1961. Pasaron los años hasta que, a mediados de marzo de 1997, Granada volvió a contemplar al Cristo de la Salud en las calles, en un Vía Crucis cuaresmal. Desde entonces, y tras el cierre en 1999 de la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol debido a su deterioro y necesaria restauración, el Cristo de la Salud permaneció en dependencias parroquiales.


Casi dos décadas después, el 28 de mayo de 2017, volvió a presidir el Altar Mayor de la iglesia de San Andrés, tras su reapertura.



jueves, 26 de marzo de 2020

ESPAÑA Y PORTUGAL CONSAGRADOS A LA VIRGEN DE FATIMA

22 países son consagrados a la Virgen de Fátima junto a España y Portugal

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Cardenal Antonio Marto, Obispo de Leiria-Fátima, renovó la consagración de Portugal y España, y de otros 22 países al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, para pedir por los enfermos y el fin de la pandemia del coronavirus COVID-19.


La ceremonia se realizó en el Santuario de la Virgen de Fátima, este 25 de marzo.



Los otros 22 países que fueron consagrados, a pedido de sus respectivas conferencias episcopales, son: Albania, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Eslovaquia, Guatemala, Hungría, India, México, Moldavia, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Kenia, República Dominicana, Rumania, Tanzania, Timor Oriental y Zimbabue.


“La ceremonia se realizó en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, junto a la imagen de la Virgen María habitualmente venerada en la Capilla de las Apariciones, y fue presidida por Don Antonio Marto, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa (CEP) con una antífona que se repitió en español y portugués: ‘Líbranos de la pandemia que nos aflige’”, informa la agencia Ecclesia del Episcopado portugués.

El cardenal Dos Santos Marto preside la oración ante la Virgen de Fátima para consagrar las Iglesias ibéricas y pedir el fin de la pandemia, la salud de los enfermos y la salvación de las almas
También se pidió a la Virgen por los “niños, los ancianos y los más vulnerables. Conforta a los médicos, los enfermeros, los profesionales de la salud y los voluntarios cuidadores. Fortalece a las familias y refuérzanos en la ciudadanía y la solidaridad”.


El Cardenal Marto recordó que en la Basílica están sepultados los santos Francisco y Jacinta Marto, pastorcitos videntes de la Virgen de Fátima, que también padecieron la epidemia de la gripe española en 1918.


El Purpurado también pidió su intercesión a los santos pastorcitos por “tantos enfermos que, en estos días y de forma dramática, experimentan la soledad del aislamiento a la que están sujetos”.


La nota recuerda además que hoy hace exactamente 36 años y ante la misma imagen de Fátima, el Papa San Juan Pablo II consagró solemnemente el mundo entero al Inmaculado Corazón de María.


En España el número de fallecidos por el coronavirus llegó a 3.434, mientras que en Portugal los casos son 2.995 y hay 43 fallecidos.

 A continuación la oración de consagración pronunciada por el Cardenal Marto:



Corazón de Jesucristo, médico de las almas, Hijo amado y rostro de la misericordia del Padre, la Iglesia que peregrina sobre la tierra en Portugal y España -naciones que son Tuyas- mira para Tu costado abierto, que es su fuente de salvación, y

 Te suplica: – en esta singular hora de sufrimiento, asiste a Tu Iglesia, inspira a los gobernantes de las naciones, escucha a los pobres y a los afligidos, enaltece a los humildes y a los oprimidos, sana a los enfermos y a los pecadores, levanta a los abatidos y a los desanimados, libera a los cautivos y prisioneros y líbranos de la pandemia que nos afecta.



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Corazón de Jesucristo, médico de las almas, elevado en lo alto de la Cruz y palpado por los dedos del discípulo en la intimidad del cenáculo, la Iglesia que peregrina sobre la tierra en Portugal y España -naciones que son Tuyas- te contempla como imagen del abrazo del Padre a la humanidad, ese abrazo que, en el Espíritu del Amor, queremos darnos unos a otros según Tu mandato en el lavatorio de los pies, y

 Te suplica: – en esta singular hora de sufrimiento, ampara a los niños, a los ancianos y a los más vulnerables, conforta a los médicos, a los enfermeros, a los profesionales de la salud y a los voluntarios cuidadores, fortalece a las familias y refuérzanos en la ciudadanía y en la solidaridad, sé la luz de los moribundos, acoge en Tu reino a los difuntos, aleja de nosotros todo mal y líbranos de la pandemia que nos afecta.




Corazón de Jesucristo, médico de las almas e Hijo de Santa María Virgen, por medio del Corazón de Tu Madre, a quien se entrega la Iglesia que peregrina sobre la tierra en Portugal y España -naciones que desde hace siglos son Suyas- y en tanto otros países, acepta la consagración de Tu Iglesia.

 Al consagrarse a Tu Sagrado Corazón, la Iglesia se entrega a la protección del Corazón Inmaculado de María, configurado por la luz de Tu pascua y aquí revelado a tres niños como refugio y camino que conduce a Tu Corazón. Sea Santa María Virgen, Nuestra Señora del Rosario de Fátima, la Salud de los Enfermos y el Refugio de tus discípulos nacidos junto a la Cruz de Tu amor. Sea el Inmaculado Corazón de María, a quien nos entregamos, quien diga con nosotros: – en esta singular hora de sufrimiento, acoge a los que perecen, da aliento a los que a Ti se consagran y renueva el universo y la humanidad. Amén.

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