lunes, 1 de julio de 2013

JESÚA ATADA A LA COLUMNA, VALLADOLID

Paso propiedad de
COFRADÍA DE LA VERA CRUZ
Recibe culto en la iglesia del mismo nombre.

Archivo:Nuestro-Señor-atado-a-la-columna.jpg

Obra cumbre del periodo clásico de Gregorio Fernández, 1619,perteneció a un conjunto procesional denominado del Azotamiento, tallado por el maestro imaginero lucense para la Cofradía de la Vera Cruz de Valladolid.

 Los personajes secundarios del conjunto –sayones y soldados- han desaparecido con el tiempo.
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Se tiene constancia gráfica de que en 1926 este paso estuvo formado por otras cinco figuras, además de la de Cristo. Un sayón tirando de la cuerda, que hoy desfila en el paso Camino del Calvario, otro sayón azotando, que también pertenece en la actualidad a ese conjunto y otro sayón más que hoy pertenece al paso “El Azotamiento del Señor”, otro sayón y la quinta figura se trataría de un anciano con turbante.

En el compromiso firmado en el año 1623 por Fernández con la cofradía de la Vera Cruz, se advierte que el autor talló siete figuras para este paso.


En la actualidad el paso está compuesto sólo por la Imagen central.
Jesús se encuentra desnudo, con un paño de pureza en el lado derecho de la cintura, con amplio pliegue al vuelo.
Sus manos atadas se posan sobre una semicolumna dórica de mármol negro, sustituyendo el modelo utilizado hasta entonces de gran altura.

 Se basa en el modelo de la que se encuentra como reliquia en la Basílica de Santa Práxedes en Roma, lo que dota a la escena de un realismo y patetismo mayor que el anterior modelo de columna utilizado hasta el siglo XVI, facilitando esta altura del “suplicio” una posición aun más dramática de Cristo.


foto community
Excelente rostro: pelo largo con raya al medio, ojos de cristal de gran realismo y bigote y barba partida, boca entreabierta.

Las huellas de los flagelos en la espalda del Cristo ofrecen un gran realismo, con una llaga posiblemente inspirada en las meditaciones de Fray Luis de Granada. Realizados para un mayor realismo según palabras del maestro, en un escrito, de la siguiente manera, “van de corcho y sangre cuajada”.

Los hilos de sangre que se deslizan por la espalda de Jesús son realmente impresionantes: los desollones, las moraduras, el dolor vivo de la carne abierta hacen de esa espalda portentosa una llaga enorme a la compasión.

Los cofrades de la Vera Cruz solicitaron a Roma indulgencias y jubileo en 1619, por las llagas de la espalda de Cristo Flagelado, beneficios espirituales que debían asociar a esta Imagen tallada por el gran maestro gallego. Hasta tal punto caló la expresión doliente de Jesús, es tan real y bella su mirada que , de boca en boca, año tras año, y ya han pasado varios siglos, se repite la leyenda de que habiendo acabado el maestro ya la Imagen, Jesús hablo al artista y le dijo: “¿Dónde me miraste que tan bien me retrataste?”, Fernández, autor de este prodigio artístico le contestó, “Señor, en mi corazón”.

El incendio ocurrido en la Iglesia Penitencial de la Vera Cruz en 1806, provocó un oscurecimiento en la policromía de esta bellísima talla, una reciente limpieza ha hecho que podamos contemplar de nuevo la Imagen con su policromía original.
La imagen desfila en las Procesiones del Rosario del Dolor, la Peregrinación de la Promesa, y General de la Pasión con nuestra Hermandad.
El Jesús atado a la columna, de Gregorio Fernández.

 Y el Jueves Santo en la Procesión de Regla, con la Cofradía de la Vera Cruz, propietaria de la Imagen.

En cuyo templo se venera durante todo el año. En el mes de Marzo nuestra Hermandad realiza un solemne triduo a la Imagen.

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